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18 de enero

Anoche, martes, un día de diario, salí de copas por obligación y vi la maraña nocturna bejarana de cerca, una maraña de hombres maduros y solos amarrados al alcohol y a una desesperada huida de la soledad, intentando ser pares en su autodestrucción, pasar sin saber anotar más que un ocio vulgar a sus huellas. La noche bejarana no acierta a ser ni lumpen por su tristeza extrañada y por su gris prosaico: hombres dejados de sí mismo, deshaciéndose despacio en un tedio absolutamente artificial. Seres noctívagos hechos para el lugar común y la apariencia. Y en esa mirada al panorama etológico de las noches bejaranas me crezco, me siento algo más colmado y percibo que, aún perdiendo constantemente mi tiempo, lleno mis horas con cierto tono positivo, me gasto en la pintura y me desbasto en la escritura. Y cuando bebo –que lo hago poco y de tarde en tarde–, encuentro sentido a la nube que se posa sobre mis ojos; y cuando fumo lo que fumo –lo que fume–, llego siempre al juego racional desde cierta irracionalidad que me resulta muy interesante. La diferencia está en la conclusión que puede extraerse de cada acto, en el control del ocio con sus artificios y en buscarle cierta utilidad personal a lo inútil. (12:21 horas) Me acerco de nuevo, después de mucho tiempo, a la obra de José Luis Pajares, y lo hago revisando con detenimiento el catálogo de su exposición «Todo es verdad, todo es mentira», editado en 1999 por la Junta de Castilla y León. Ojos que hablan y manos que resumen la luz sobre la sombra, un macrorealismo que me deja absorto y me hace pensar en lo que hay justo detrás de cada cuadro, bajo la textura de negros y grises que se presentan como postillas que arrancar para que brote la luz de la herida como un chorro. Después de echarle una hora larga al catálogo, me paso por la web del colega (www.pajares.com) y descubro un mundo de luz que desborda, como si José Luis hubiera llevado a la realidad ese sentimiento de arrancar las postillas de sus cuadros. Obras que se completan sólo con el espectador y que lo contienen aún después de penetrarlas... En fin, un tipo al que tengo que recuperar como sea cualquier día de estos para amarrarle a un café largo con porras y charlar hasta que se me agoten los cigarros y nuestras miradas se desgasten de cruzarse. (17:39 horas) Llevo un buen rato intentando hacer un ex-libris para el colega Pílber y sólo me salen mesas con vasos o ceniceros llenos de cigarros. Mal día para exlibrarse.

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